jueves, 24 de octubre de 2019

Esguince Lateral de Tobillo. Análisis y Propuesta de Recuperación Funcional


 


ÍNDICE

1.   Introducción
2.   Esguince del complejo del ligamento lateral externo del tobillo
2.1.     Programa de recuperación funcional de esguince Grado II del     complejo del ligamento lateral externo del tobillo
3.   Conclusiones
4.   Referencias bibliográficas




1.       Introducción


En este artículo se abordará una de las lesionas más comunes de los miembros inferiores (MMII) tanto dentro como fuera de la práctica deportiva, el esguince del complejo del ligamento lateral externo del tobillo.

En este artículo, y en los siguientes de esta línea, se abordarán las intervenciones propuestas en el proceso de recuperación desde el momento en el que se produce la lesión (Fases I, II, III) mediante el implemento de ejercicios diseñados y planificados para una recuperación más eficiente y desde un punto de vista integral, en el que las fases no serán estancas, y desde el ideal del trabajo multidisciplinar, con el objetivo principal de aportar beneficio en cada una de las fases de la recuperación de las lesiones a tratar. (Fig. 1).

Figura 1. Esquema intervención multidisciplinar en la recuperación de lesiones (Sosa, 2017).


Por tanto, es esencial comprender que los programas que se proponen están centrados en el abordaje de la lesión mediante el entrenamiento de la zona lesionada, por lo que se trata de una parte del completo abordaje de la lesión, completándolo junto al tratamiento médico, fisioterápico y psicológico, abordajes que deben tratarse desde la perspectiva de los campos profesionales a los que pertenecen.


2.       Esguince del complejo del ligamento lateral externo del tobillo


La articulación del tobillo está reforzada por varios ligamentos que le aportan estabilidad y propiocepción (Brian, 2005), siendo el complejo del ligamento lateral externo (CLLE) el que con más frecuencia se lesiona (Rincón Cardozo et al, 2015; Bauer y col, 2012; Vacquerie, 2015; Gabbe et al, 2004; O´Loughlin et al, 2008; Moore et al, 2013).

El CLLE está compuesto por 3 fascículos (Fig. 2), lig. Astragaloperoneo anterior (LAPA), lig calcaneoperoneo (LCP) y lig. Astragaloperoneo posterior (LAPP) (Bauer y col, 2012; Brian, 2005; O´Loughlin et al, 2008; Moore et al, 2013; León Díaz y col, 2013; Liu y col, 1999; Wexler, 1998), siendo LAPA el más susceptible de lesión (O’Loughlin et al, 2008; Moor et al, 2013; León Díaz y col, 2008; Van Rijn et al, 2008; Liu y col, 1999; Van Dijk, 2002; Walker, 2010), debido a que en la dorsiflexión no se tensiona (Liu, 1999), siendo el mecanismo de producción del esguince del CLLE es la inversión (flexión plantar, varo del retropié y rotación medial del mediopié) (Bauer y col, 2012; Moore et al, 2013; León Díaz y col, 2008; Wexler, 1998; Walker, 2010; Jones y col,  2007; Chorley, 2005; Cohen y col, 2003; Osborne y col, 2003) (Fig. 3).

                       Figura 2. Ligamentos del tobillo vista lateral. Editado a partir de Walker (Walker, 2010).


Figura 3. Mecanismo de producción de esguince del CLLE de tobillo (Rincón Cardozo et al, 2015)

En cuanto a la magnitud de la lesión, se establecen tres grados (Rincón Cardozo et al, 2015; Bauer y col, 2012; León Díaz y col, 2008; Wexler, 1998; Walker, 2010; Cohen y col, 2003; Ivins, 2006; Pérez Rojas et al, 2004):

Grado I     –
Distensión del ligamento, posibles microdesgarros, dolor y edema leves, hematoma leve o inexistente y ligera rigidez articular. Normalmente se soporta el apoyo de peso, no causa pérdida funcional (Fig. 4).
Grado II   –
Desgarro parcial (<50% del ligamento), dolor de moderado a intenso, mayor edema y rigidez articular, posible hematoma con dificultad para soportar peso (marcha dolorosa) y pérdida funcional con posible inestabilidad (Fig.5).
Grado III –
Rotura total del ligamento, dolor intenso, edema y hematoma, inestabilidad y perdida funcional del articulación e imposibilidad de soportar peso (marcha imposibilitada) (Fig. 6).


Respecto a los Grados II y III, Bauer y Hardy (2012) afirman que el Grado II presenta rotura completa de LAPA y parcial de LCP, y Grado III rotura de LAPA, LCP y cápsula con posible rotura de LAPP.

                          Figura 4. Esguince grado I (Rincón Cardozo et al, 2015)

                          Figura 5. Esguince grado II (Rincón Cardozo et al, 2015)

Figura 6. Esguince grado III (Rincón Cardozo et al, 2015)

El tiempo de recuperación de un esguince varía en función de su magnitud, estimándose (Rincón Cardozo et al, 2015; León Díaz y col, 2008; Wexler, 1998):

Grado I    –

Inicio temprano de la marcha entre el segundo y quinto día con vendaje compresivo durante dos a tres semanas.
Grado II   –

Reposo durante cinco a seis días con vendaje compresivo, inicio del apoyo tras la primera semana (<25% peso corporal) iniciando progresivamente la actividad física habitual entre las semanas dos y cuatro.
Grado III –

El tratamiento puede ser ortopédico o quirúrgico, normalmente permitiendo la rehabilitación temprana a deportistas menores de cuarenta años, o haciendo uso del manejo conservador (ortesis de yeso) durante tres a cuatro semanas y tratamiento fisioterápico posterior.

En cuanto a las secuelas que puedan quedar, la más frecuente es la recidiva, en mayor medida si no se trata (Walker, 2010), entre un 3-34% debido a la pérdida de propiocepción (Van Rijn et al, 2008). También es frecuente que se den las siguientes secuelas (Bauer y col, 2012; Vacquerie, 2015; Brian, 2005; Moore et al, 2013; León Díaz y col, 2008; Liu y col, 1999):

·       Inestabilidad crónica de tobillo.
·       Dolor residual
Lateral, anterolateral, anteromedial, posteromedial, posterior, posterolateral, profundo.
·       Conflicto hístico anterolateral (impingement syndrome).
Cicatrización patológica de CLLE acompañada de una hipertrofia sinovial que ocasiona conflicto en la interlinea tibioastragalina (Vacquerie, 2015).
·       Lesión ósea.
·       Fractura osteocondral de la polea astragalina.
·       Luxación o fisura de los tendones peroneos.
·       Sinostosis e hipertrofia del proceso anterior.
Anomalía en el desarrollo articular del retropié (mayoritariamente unión ósea, ocasionalmente cartilaginosa, anormal, con el pico calcáneo), malformación que provoca rigidez en el antepié (pudiendo explicar la aparición de dolor en el seno tarsiano) (Vacquerie, 2015)
·       Síndrome del seno tarsiano.
·       Síndrome del conflicto posterior.
Diversas manifestaciones (hipertrofia de la cola del astrágalo, equivalente en el hueso trígono, conflicto tisular posterior) (Vacquerie, 2015).
·       Pérdida de fuerza, flexibilidad y funcionalidad.

Todas estas consecuencias derivadas de un esguince de tobillo, de darse, aparecerán en consecuencia a la magnitud de la lesión (Grado I, Grado II, Grado III) (Rincón Cardozo et al, 2015).

El tratamiento tradicionalmente más prescripto ha sido conservador, inmovilizando hasta 6 semanas el miembro lesionado y esperando a reanudar el apoyo hasta 3 semanas desde el momento de la lesión, tratamiento que muestra eficacia (Bonnomet et al, 2000; Dickinson et al, 1983; Yamamoto et al, 1993), pero que sin embargo dificulta la recuperación funcional de la articulación, provocando rigidez en la misma y atrofia de la musculatura que la moviliza (Bonnomet et al, 2000; Pilardeau et al, 1990; Pilardeau et al, 1996).

Por otro lado, varios autores como Bauer col (2012) Ivins (2006), o Bonnomet et al (2000) abogan por un tratamiento funcional, el cual, dentro de sus modalidades (Bonnomet et al, 2000), se puede estructurar en varias fases (Rincón Cardozo et al, 2015; Bauer y col, 2012; León Díaz, 2008; Liu y col, 1999; Walker, 2010; Ivins, 2006; Pérez Rojas et al, 2004; Bonnomet et al, 2000; La Touche Arbizu, 2006; Hockenbury y col, 2002; Anderson, 2002; Sandor y col, 2002; Hocutt et al, 1982; Ferri y col, 2016; Mattacola y col, 2002; Guirao Cano et al, 2004), que en este trabajo, el programa de recuperación se desarrolla en tres:

1)     Atención inmediata.
2)     Aumento progresivo del apoyo y carga.
3)     Recuperación Funcional.

En el siguiente apartado se desarrollará la propuesta del programa de recuperación de un esguince lateral de tobillo Grado II, ya que su magnitud va de moderada a severa sin llegar a darse una rotura completa del CLLE.

2.1.    Protocolo de recuperación funcional de esguince Grado II del complejo del ligamento lateral externo del tobillo


Profundizando en la propuesta de programa de recuperación de la lesión que se trata en este apartado, los primero es explicar en qué consisten las 3 fases en las que se va a basar dicho programa:

1)     Atención inmediata

Aplicación del protocolo RICE (Rest, Ice, Compression, Elevation), para favorecer la reanudación temprana del apoyo (Rincón Cardozo et al, 2015; Bauer y col, 2012; La Touche et al, 2006; Pérez Rojas et al, 2004; Bonnomet et al, 2000; Hocutt et al, 1982), al que se añade la propuesta de acciones de flexo-extensiones y abducciones-adducciones de los dedos y flexo-extensiones isométricas sin dolor.


El objetivo de esta fase es la reducción de la inflamación y el dolor (Bauer y col, 2012; La Touche Arbizu et al, 2006; Hockenbury y col, 2001; Anderson, 2002; Hocutt et al, 1982; Mattacola y col, 2002; Guirao Cano et al, 2004).

2)     Apoyo y carga

Recuperación del rango de movimiento (ROM), reanudación progresiva de la marcha, recuperación de la propiocepción (la coordinación neuromuscular de los músculos peroneos se reduce en el momento en el que se produce la lesión) (Bauer y col, 2012; Konradsen et al, 1998; Zöch et al, 2003; Karlsson y col, 1992) y fortalecimiento de la musculatura circundante (Bauer y col, 2012; La Touche Arbizu et al, 2006; Karlsson y col, 1992; Kaminski y col, 2002; Taylor y col, 1993; Madras y col, 2003; Willems et al, 2002; Balduni et al, 1987; Holme et al, 1999; Ashton-Miller y col, 1996) al tiempo que se controlan los procesos inflamatorios que se dan como respuesta a los estímulos aplicados a la zona lesionada (Anderson, 2002; Mattacola y col, 2002).

El objetivo de esta fase es eliminar el dolor, aumentar ROM sin dolor, incluso recuperarlo por completo, limitar la pérdida de fuerza o incrementarla (relación mínima del 80% entre extremidades), mejorar o recuperar el control sensitivomotor, lograr el apoyo completo y reducir la inflamación (Bauer y col, 2012; Cohen y col, 2003; La Touche Arbizu et al, 2006; Anderson, 2002; Guirao Cano et al, 2004; Konradsen et al, 1998; Zöch et al, 2003; Kaminski y col, 2002; Hertel, 2002; Wilkerson, 2002).

3)     Recuperación Funcional

Reanudación progresiva de las actividades deportivas, incluyendo tareas específicas y propias al deporte o actividad que se practique, con el apoyo de una férula, la cual se retirará progresivamente (Bauer y col, 2012; Cohen y col, 2003; Karlsson y col, 2003; Ashton-Miller y col, 1996; Verhagen et al, 2004).

El objetivo de esta fase es alcanzar la ROM completa sin dolor e incrementar la fuerza y la propiocepción (Bauer y col, 2012; Guirao Cano et al, 2004).

En base a lo expuesto, se resume en la Tabla 1 los objetivos de cada fase del programa de recuperación de un esguince lateral de tobillo Grado II.

Tabla 1: Fases de recuperación de esguince Grado II del Complejo del LLE de tobillo

Fase
Objetivos
I–Atención Inmediata
↓Dolor
↓Inflamación
II–Apoyo y Carga
Ø dolor
Apoyo completo
↑ROM sin dolor/completa
↓pérdida de fuerza/↑fuerza
↑control sensitivomotor/completo
↓inflamación
III–Recuperación Funcional
ROM completa sin dolor
↑fuerza

Establecidos los objetivos de cada fase, en las siguientes tablas (Tabla 2, Tabla 3, Tabla 4) se expone la propuesta de protocolo de recuperación del esguince lateral de tobillo de grado II, basando su estructura en el protocolo de readaptación de Jiménez-Rubio et al (2019), el cual determina, como criterios de progresión, la superación de tareas sin manifestar alternaciones clínicas que el equipo médico considere relevantes:




Hay que tener muy presente que esta propuesta es susceptible de modificarse, tanto en contenidos, en progresión (criterios fijos) como en temporalidad, dado que no todas las personas van a responder de la misma forma a un mismo estímulo, y tanto la adaptación de la persona como los aspectos médicos, fisioterápicos y psicológicos pueden requerir retrasar o revertir la progresión.

De igual modo, hay que tener presente que la decisión de finalizar el programa debería de tomarse en consenso entre los/las profesionales involucrados/as en la recuperación de la persona lesionada en base a las valoraciones que cada profesional realice y prestando atención a la percepción de la propia persona lesionada.

Los ejercicios mostrados son una propuesta, a modo de ejemplo, de los muchos medios que pueden emplearse en cada ítem y para fortalecer, mejorar la respuesta de las estructuras blandas de la articulación del tobillo y recuperar la elasticidad de estas, en definitiva, para recuperar y proteger la articulación de un tobillo que ha sufrido un esguince lateral de Grado II.

3.          Conclusiones


       Siendo el esguince lateral de tobillo una de las lesiones más comunes, es importante trabajar a nivel de fortalecimiento, movilidad y propiocepción esta articulación y las estructuras adyacentes que de forma directa o indirecta afectan a su estabilidad.

Es importante que el progreso de la recuperación lo guíe la capacidad de superar tareas, acciones, dado que a pesar que la persona lesionada no pertenezca a ninguna división del alto rendimiento deportivo, sí va a necesitar en su día a día una óptima capacidad de movilidad y fuerza activa y reactiva, así como capacidad de resistencia a las mismas.

Tampoco hay que olvidar que cada tejido tiene su propia capacidad de cicatrización y regeneración, por lo que no habría que confundir optimar tiempos de recuperación con acortar tiempos de recuperación a toda costa.

4.       Referencias bibliográficas


Anderson S.J. (2002) Acute Ankle Sprains: keys to diagnosis and return to play. Physician Sportsmed, 30 (12) 29-35. DOI: https://doi.org/10.3810/psm.2002.12.579
Ashton-Miller J.A., Ottavian R.A. (1996) What best protects the inverted ankle against further inversion? Evertor muscle strength compares favorably with shoe height, athletic tape, and three orthoses. Am J Sports Med, 24: 800–9. DOI: https://doi.org/10.1177/036354659602400616
Bauer T., Hardy P. (2012) Esguinces de tobillo. EMC Aparato locomotor,45(1): 1-11 [Artículo E – 14-792]. DOI: https://doi.org/10.1016/s1286-935x(12)60821-1
Balduni F.C., Vegso J.J., Torg J.S., Torg E. (1987) Management and rehabilitation of ligamentous injury to the ankle. Sports Med., 4(5): 364-80. DOI: https://doi.org/10.2165/00007256-198704050-00004
Bonnomet F., Kempf J., Clavert P. (2000) Esguinces del tobillo. EMC - Aparato Locomotor, 33(1): 1–11. DOI: https://doi.org/10.1016/S1286-935X(00)72212-X  
Brian M. (2005) Ankle Sprains. Rev. Curr. Opin. en Orthop., 16: 117-229.
Chorley J.N. (2005) Ankle sprain discharge instructions from the emergency department. Rev. Ped. Emer. Care.; 21(8): 498-501. DOI: https://doi.org/10.1097/01.pec.0000173346.15154.f3
Cohen R.S., Balcom T.A. (2003) Current treatment options for ankle injuries: lateral ankle sprain, Achilles tendonitis, and Achilles rupture. Curr. Sports. Med. Rep., 2(5): 251-4. DOI: https://doi.org/10.1249/00149619-200310000-00004
Dickinson, P.H., Curran, W.P., Omlg, J.B., Fltz, D.A., Coutts, R.D. (1983) Complete lateral ligament tears of the ankle: surgery or cast? Conternp. Orthop., 6: 35-40.
Ferri F.F. (2016) Ferri´s Clinical Advisor. (p. 119) Philadelphia: Ed Elsevier.
Gabbe B.J, Finch C.F, Wajswelner H., Bennell K.L. (2004) Predictors of lower extremity injuries at the community level of Australian football. Clin J Sport Med., 14: 56-63. DOI: https://doi.org/10.1097/00042752-200403000-00002
Guirao Cano, L., Pleguezuelos Cobo, E., Pérez Mesquida, M.A. (2004) Tratamiento funcional del esguince de tobillo. Rehabilitación., 38(4), 182–187. DOI: https://doi.org/10.1016/S0048-7120(04)73454-4
Hertel J. (2002) Functional Anatomy. Pathomechanics, and Pathophysiology of Lateral Ankle Instability. J Athl Train., 37(4): 364-75.
Hocutt Jr. J.E., Jaffe R., Rylander C.R., Beebe J.K. (1982) Cryotherapy in ankle sprains. Am J Sports Med., 10:316–9. DOI: https://doi.org/10.1177/036354658201000512
Hockenbury R.T., Sammarco G.J. (2001) Evaluation and Treatment of Ankle Sprains: Clinical Recommendations for a Possitive Outcome. Physician Sportsmed., 29(2). DOI: https://doi.org/10.3810/psm.2001.02.371
Holme E., Magnusson S.P., Becher K., Bieler T., Aagaard P., Kjaer M. (1999) The effect of supervised rehabilitation on strength, postural sway, position sense and re-injury after acute ankle ligament sprain. Scan J Med Sci Sports., 9(2): 104-9. DOI: https://doi.org/10.1111/j.1600-0838.1999.tb00217.x
Ivins D. (2006) Acute ankle sprain: an update. Rev. Am Fam Phys., 15; 74(10): 1714-20.
Jiménez-Rubio, S., Navandar, A., Rivilla-García, J., Paredes-Hernández, V. (2018) Validity of an on-Field Readaptation Program Following a Hamstring Injury in Professional Soccer. Journal of Sport Rehabilitation., 28 (6): 1–20. DOI: https://doi.org/10.1123/jsr.2018-0203
Jiménez-Rubio S., Rivilla-García, J., (dir), Paredes-Hernández, V. (dir). (2019) Análisis de los efectos de un programa de readaptación y reentrenamiento sobre la lesión muscular a nivel proximal del bíceps femoral en futbolistas de élite [tesis doctoral]. [Madrid]: Universidad Politécnica de Madrid; [citado 14 de junio de 2019]. DOI: https://doi.org/10.20868/upm.thesis.54986
Jones M.H., Amándola A.S. (2007) Acute treatment of inversion ankle sprains inmobilization versus functional treatment. Clin Orthop Relat Res., 455: 169-72.
Kaminski T.W., Hartsell H.D. (2002) Factors Contributing to chronic ankle instability: a strength perspective. J Athl Train., 37(4):394-405.
Karlsson J., Anderasson G.O. (1992) The effect of external ankle support in chronic lateral ankle instability: an electromyographic study. Am J Sports Med., 20:257–61. DOI: https://doi.org/10.1177/036354659202000304
Konradsen L., Olesen S., Hansen H.M. (1998) Ankle sensorimotor control and eversión strength after acute ankle inversion injuries. Am J Sports Med., 26:72–7. DOI: https://doi.org/10.1177/03635465980260013001
La Touche Arbizu R., Escalante Raventós K., Martín Urrialde J. (2006) Actualización en el tratamiento fisioterápico de las lesiones ligamentosas del complejo articular del tobillo. Fisioterapia., 28(2): 75–86. DOI: https://doi.org/10.1016/s0211-5638(06)74028-7
León Díaz, M.J., Orradre Burusco, I. (2008) Esguince de tobillo. En Pinillos, M.A. (Coord.), García Mouriz, M.E., Fernandez, B. (Ed) Libro electrónico de temas de urgencia (Traumatología y Neurocirugía). Navarra. ISBN. 978-84-690-6958-5
Liu S.H., Nguyen T.M. (1999) Ankle sprains and other soft tissue injuries. Rev. Curr Opin Rheu., 11(2): 132-7.
Madras, D., Barr, J.B. (2003). Rehabilitation for functional ankle instability. Journal of Sport Rehabilitation, 12(2), 133-142. DOI: https://doi.org/10.1123/jsr.12.2.133
Mattacola C.G., Dwyer M.K. (2002) Rehabilitation of the ankle after acute sprain in chronic instability. J Athl Train, 37(4): 413-9.
Moore K.L., Dalley A.F., Agur A.M.R. (2013) Anatomía con Orientación Clínica. 7 edición. Barcelona: Ed. Wolters Kluwer/Lippincott Williams & Wilkins Health, p. 734-735; 867-870.
O’Loughlin P.F., Hodgkins C.W., Kennedy J.G. (2008) Ankle sprains and instability in dancers. Rev Clin Sports Med, 27(2): 247-62. DOI: https://doi.org/10.1016/j.csm.2007.12.006
Osborne M.D., Rizzo T.D. (2003) Prevention and treatment of ankle sprain in athletes. Rev. Sports Med, 33(15): 1145-50. DOI: https://doi.org/10.2165/00007256-200333150-00005
Pérez Rojas, J.E.A., Hernández Elizarraras E. Mazadiego González M.E., Mora Oropeza R., Rangel Valdez Y.M., De la Torre Sánchez R., Guzmán González J.M., López Roldán V.M. (2004) Guía clínica para la atención del paciente con esguince de tobillo. Rev Med IMSS; 42 (5): 437-444.
Pilardeau P., Mussl R., Pignel R., Jones A., Lechable M., Leroy B., Olivetfa Y., Pineau B., Richard R. (1990) Traitement medical de I'entorse externe de cheville, & propos de 517 cas. J. TraumatoL Sport, 7, 124-130.
Pilardeau P., Robert P., Teillet T., Jones A., Pineau B. (1996) Traitement des entorses externes de la cheville chez le sportif. J Traumatol Sport, 13: 109-114
Rincón Cardozo D.F., Camacho Gasas J.A., Rincón Cardozo P.A., Sauza Rodríguez N. (2015) Abordaje del esguince de tobillo para el médico general. rev.univ.ind. santander. Salud, 47(1): 85-92.

Sandor R., Brone S. (2002) Rehabilitating ankle sprains. Physician Sportsmed.;30(8). DOI: https://doi.org/10.3810/psm.2002.08.406
Sosa C. (2017) Criterios de readaptación deportiva: De la lesión a la competición.  Criterios de programación, medios y métodos. VIII Congreso Nacional Estudiantes de Fisioterapia; (actualizado 21 feb 2019). Universidad Miguel Hernández de Elche. Consultado el 10 de marzo de 2019: https://prezi.com/wjt-oonytdcp/viii-cnef-readaptacion/
Taylor D.C., Bassett F.H. (1993) Syndesmosis ankle sprains: diagnosing the injury and aiding recovery. Physician Sportsmed, 21(12): 39-46. DOI: https://doi.org/10.1080/00913847.1993.11947610
Van Rijn R.M., Van Os A.G, Bernsen R.M. (2008) Luijsterburg PA, Koes BW, Bierma-Zeinstra SM. What is the clinical course of acute ankle sprains? A systematic literature review. Rev. Am J Med, 121(4): 324-331.e6. DOI: https://doi.org/10.1016/j.amjmed.2007.11.018
Vacquerie V. (2015) Esguince del tobillo del niño y del adolescente. EMC – Podología, 17(1):1-8. DOI: https://doi.org/10.1016/s1762-827x(14)69753-4
Van Dijk C.N. (2002) Management of the sprained ankle. Br J Sports Med, 36(2): 83-4. DOI: http://dx.doi.org/10.1136/bjsm.36.2.83
Verhagen E., Van der Beek A., Twisk J., Bouter L., Bahr R., Van Mechelen W. (2004) The effect of a proprioceptive balance board training program for the prevention of ankle sprains: a prospective controlled trial. Am J Sports Med, 32:1385–93. DOI: https://doi.org/10.1177/0363546503262177
Walker B. (2010) La anatomía de las lesiones deportivas. Badalona: Ed Paidotribo,: p. 98; 114; 123-124.
Wexler R.K. (1998) The injured ankle. Am Fam Phys, 57(3): 474-80.
Wilkerson, G. (2002) Biomechanical and Neuromuscular Effects of Ankle Taping and Bracing. J Athl Train, 37(4):436-45.
Willems T., Witvrouw E., Verstuyft J., Vaes P., De Clercq D. (2002) Proprioception and muscle strength in subjects with a history of ankle sprains and chronic instability. J Athl Train, 37(4):487-93.
Yamamoto H., Ishibashi T., Muneta T., Furuya K. (1993) Nonsurgical Treatment of Lateral Ligament Injury of the Ankle Joint. Foot & Ankle International, 14(9):500–4. DOI: https://doi.org/10.1177/107110079301400903
Zöch C., Fialka-Moser V., Quitton M. (2003) Rehabilitation of ligamentous ankle injuries: a review of recent studies. Br J Sports Med,; 37:291–5. DOI: http://dx.doi.org/10.1136/bjsm.37.4.291







No hay comentarios:

Publicar un comentario